¿Qué nos diferencia a nosotros los grandiosos seres humanos de una pequeña y delicada hormiga?
Nada en absoluto. Ahora me explico.
Desde un punto de vista universal, viendo al mundo en el que vivimos como un punto en el espacio (o como un grano de arena en una playa), no nos diferencia nada; así de simple. La relación Tierra-Universo es una de las pocas verdades totales en las que la mayoría de personas se puede poner de acuerdo sin mucha discusión.
Los seres humanos somos la especie dominante de un pequeño planeta dentro de un pequeño sistema dentro de una pequeña galaxia de un gigantesco universo. Nuestra civilización sigue incrementando su conocimiento, su cultura, su tecnología día a día. Las desigualdades e inequidades sociales han existido desde siempre, nuestros cultos religiosos también. Hemos evolucionado tal vez desde un pequeño primate a lo que somos ahora y estamos en una era de comunicaciones globales, internet, blogs y youtube.
¿Pero por qué nosotros? ¿Por qué nuestra especie humana? ¿Dios? ¿Alá? ¿Big bang? ¿Somos la imagen y semejanza de algún Dios todopoderoso? Pues no, al menos no me parece. En este punto nadie se ha puesto de acuerdo, la ciencia y la fé siempre estarán enfrentados. ¿Y las hormigas?
Ahora hablemos del tiempo. Nuestra historia como humanidad desde que se descubrieron los primeros restos de las primeras agrupaciones sociales tiene aproximadamente 12,000 años de antigüedad (que es cuando inicia la revolución Neolítica). Otra vez, la analogía del grano de arena se puede aplicar al tiempo. ¿Qúe son 12,000 años comparados contra 4.5 billones de años que se estima tiene la tierra de formada? Somos una casualidad en la historia-tiempo. Una probabilidad. No somos nada.
Nuestros queridos dinosaurios fueron la primera especie dominante y por alguna razon que desconocemos exactamente se extinguieron. Muy probablemente, al paso que vamos, nosotros seguiremos sus pasos. Y tal vez en un par de millones de años, otra especie se alce con el título tan altanero de "Especie dominante".
Dejemos pues nuestra imaginación volar y alucinemos que nuestras lindas y pequeñas hormigas de ahora tal vez en un futuro muy lejano esten sentadas en algún café conversando de como nuestra presente humanidad desapareció. Y tal vez alguna hormiga socióloga no entienda como no podíamos ser tan organizados y jerarquizados como ellas. La igualdad, ¡que cosa de locos!
Sólo es cuestión de tiempo.
Tal vez algo pueda aparecer acá algún día. Todo depende de que tanto tiempo me quede entre quitarme el uniforme de soldado del sistema y ponerme el de comandante de mi cama.
viernes, agosto 04, 2006
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